Me sentía loco. No sé en que momento comencé a tener esta desesperante fantasía pero día a día crecía mas. Entonces me decidí a buscar en internet si existian chicas que cagaran frente a los demás sin ninguna inhibición o es más, hacer que los hombres coman su mierda y su orina asi nada más.
La puerta ladra su mala lubricación y junto al sonido de los pasos el cuchicheo extraño de las voces. Los mosaicos lucen una limpieza pocas veces creíble en estos lugares. La abundancia de papel higiénico y el cerrojo que calza con una precisión absoluta en la ranura, acusan un prestigio que desciende por el baño del restaurante hasta la atención impecable de los mozos.
Hola, ante todo quiero presentarme. Mi nombre es Paola, tengo casi 29 años, y soy soltera. A pesar de haber estado en diversos momentos de mi vida casi a punto de que me lleven al altar, yo he preferido renunciar al sueño que la mayoría de las mujeres tienen de formar una familia, por yo soy, siempre lo fui y me imagino que lo seguiré siendo, una mujer infiel.
Bueno lo primero de todo es decir que tengo novia, pero los deseos sexuales mios no son compartidos por ella, no puedo ver a una chica guapa sin pensar como seria meterle la mano por el culo, sacar su mierda y jugar con ella, hacer qeu se la coma...
Yo me imagino que estamos sentados uno frente al otro hablando amigablemente, envueltos en una leve penumbra, aunque podemos vernos perfectamente, acompañados por una suave música que nos envuelve y acompaña.
Era yo un joven de unos 14 años cuando un amigo me invitó a su casa para mostrarme algo importante. Se trataba de una bolsa roja con un tubo blanco y una canula larga y blanca.
Hace algunas noches, específicamente el lunes 17 de febrero, dormí mal.
Un inusitado sueño erótico me mantuvo inquieto toda la noche. No llegué a masturbarme, pero mi entrepierna estaba abultada y de la cabeza de mi verga escurrían espesos y viscosos hilos de líquido preeyaculatorio, estaba a punto de correrme.