Atiendo la petición de un gran amigo del Norte de México, me confía su anécdota en el paraíso que para él representa el baño de vapor. A ti, con todo el afecto y la admiración que me mereces Manuel.
Hola me llamo Camila tengo 23 años, vivo sola en n apartamento en argentina, soy alta y tengo todo muy bien puesto mis pompis son grandes y redondos y mis tetas son unas pelotas de basketball.
En alguna época pensé que las grandes cosas de la vida podían sucederme sin que las provocara. Entonces era más joven (¿o menos viejo? ) e imaginaba que sería rico y famoso escribiendo para prestigiadas editoriales al tiempo que cultivaba el oficio de fotógrafo.
Esto ocurrió un día en mi casa cuando tenía 17 años, yo estaba en mi computadora a las 6 pm de un Viernes, jugando un simulador de vuelo. Cuando oí el timbre de mi casa, puse pausa al juego y me acerqué a la puerta y la abrí, cual fué misorpresa, era mi vecina Gabriela. Ella era de piel amarilla, cabello güero, ojos azules, su cuerpo estaba bien formado, casi perfecta, bueno: Era perfecta.